Las Brujas de la Noche fueron las integrantes del 588.º Regimiento de Bombardeo Nocturno de la Unión Soviética, una unidad militar excepcional formada exclusivamente por mujeres que sembró el pánico entre las filas nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Bajo el mando de la coronela Marina Raskova, estas jóvenes pilotos, muchas de ellas apenas en sus veinte años, demostraron una valentía y pericia técnica sin precedentes. Su apodo fue acuñado por los propios soldados alemanes, quienes vivían aterrorizados por sus ataques constantes y silenciosos. La táctica principal del regimiento consistía en volar en la oscuridad total utilizando biplanos Polikarpov Po-2, aeronaves de madera y lona que originalmente se usaban para entrenamiento o agricultura.
Al acercarse a sus objetivos, las pilotos apagaban los motores y planeaban en un silencio absoluto, dejando que solo el silbido del viento contra los cables de las alas delatara su presencia segundos antes de soltar las bombas. Ese sonido sibilante recordaba a los alemanes el roce de una escoba, lo que dio origen al mito de las brujas que volaban en la noche. Las condiciones de combate eran brutales: volaban en cabinas abiertas enfrentando temperaturas gélidas que a menudo causaban congelación, no llevaban