Esa lucha merece un reconocimiento que podemos hacerles a través de unas palabras escritas con las que advierta el orgullo que nosotros de ella sentimos:
Eres como el diamante: el material más duro de la naturaleza y, a su vez, el más preciado.
Cuando alguna vez piense en tirar la toalla, recordaré que tú siempre la sostuviste con fuerza.
He buscado un sinónimo de fortaleza y te he encontrado a ti.
Eres la prueba más irrefutable de que el ser humano es el animal más fuerte. En tu caso, invencible.
Tus costosos logros y tu incansable fuerza son el aprendizaje que los libros deberían enseñar.
Me gusta estar a tu lado para seguir aprendiendo cómo es la mejor forma de afrontar la vida.
Qué demostración de valentía nos has regalado. Este poderoso espíritu se transmitirá durante generaciones.