Este es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él.
(Salmo 118:24)
♦ Yo sé que hoy veré a Dios actuar en mi vida y en mis circunstancias y siento gratitud.
♦ Hoy quiero comenzar el día diciendo: ¡Gracias, Señor!
♦ Cuando veo tus obras y la creación que me rodea, mi corazón se llena de gozo. Te alabo, Papá.

El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota.
Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!
(Lamentaciones 3:22-23)
♦ Gracias, Padre Dios, porque con cada nuevo día me concedes nuevas bondades y misericordias. Tu fidelidad no tiene fin. ¡Te alabo, Señor!
♦ Gracias porque hoy puedo bendecir y alabar tu santo nombre, Señor. ¡Solo tú mereces mi alabanza!
♦ Doy gracias a Dios porque él no me deja solo y porque cuento con su amor en este día y por siempre.
♦ Gracias, Padre, porque puedo hablar contigo en cualquier momento. Tú escuchas mi voz y sé que me ayudarás con todo lo que me toque enfrentar hoy. En ti está puesta mi esperanza.

♦ ¡Un nuevo día! Una nueva oportunidad para agradecer a mi Dios.
♦ Me regocijo porque sé que en este día veré cómo obras en mí. ¡Gracias, Papá!
Versículos de estímulo para el nuevo día
Gracias por la vida
♦ Doy gracias a mi Dios por la vida que me ha concedido. Le agradezco por todo lo que puedo ver, oler, saborear, tocar y oír cada día. ¡Mi vida es maravillosa gracias a mi Señor!

Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre.
¡Te alabo porque soy una creación admirable!
¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien!
(Salmo 139:13-14)
♦ Señor, yo soy tu creación admirable. Tu obra en mí es perfecta. Estoy vivo gracias a ti.
♦ Gracias doy a Dios por preservar mi vida. Sus brazos me protegen y me guían en el camino. Confío en mi Señor y Salvador.
♦ Gracias, Papá, por la vida abundante que tú me das. En ti está la verdadera vida y contigo deseo vivirla.
♦ Tú, Señor, eres mi mejor amigo. Gracias porque me acompañas en el camino de la vida.

He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí.
(Gálatas 2:20)
♦ ¡Cristo vive en mí! Gracias a su sacrificio, hoy gozo de verdadera vida.
♦ Señor, quiero aprovechar al máximo la vida que me has dado. Gracias por tu dirección y tu compañía.